La Cultura es
Nuestro Patrimonio
La Música es
Nuestro Patrimonio
Construimos
Nuestro Patrimonio
Formamos
Nuestro Patrimonio
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

Historias de Vida

 

 

 

 

En la Escuela Taller de Boyacá no sólo trabajamos por la restauración de construcciones tradicionales, la recuperación de saberes ancestrales, también generamos espacios para el crecimiento a nivel personal. Son muchas las personas y muchas las historias por contar
Cada persona que ha compartido con nosotros ha tenido cambios en su vida, no sólo porque han participado en el proceso de restauración del Claustro Santa Clara la Real o porque han aprendido a darle valor a nuestra historia, como ciudad y como comunidad, sino, porque durante su estadía en la Escuela Taller de Boyacá han podido conocer seres humanos excepcionales, quienes a pesar de las diferencias trabajan por la cultura y el patrimonio de Tunja. Estas son experiencias de algunos de nuestros estudiantes.

 

 

 

 

 

 

William Alfonso Escalante Andrade

Instructor de Cocina Ancestral

Este samario es muy serio cuando está en su deber. Como un coronel dirigiendo un batallón, decide quién hace qué en la cocina de la Escuela Taller de Boyacá. Aunque hace algunos años sólo cocinaba por afición y trabajó en varios oficios, con la experiencia se dio cuenta de que tenía las habilidades para dedicarse a la cocina más profundamente y desde 2013, a pesar de su poca experiencia en el tema, la Escuela Taller de Boyacá le abrió las puertas para que sacara toda su imaginación a flote: “aquí me han dado la oportunidad de trabajar y de seguir en este mundo de la gastronomía y de la cocina que tanto me apasiona. Lo más gratificante es tener el espacio en el cual uno puede desarrollarse como persona, en el cual se puede ser creativo. Un espacio en el que te sientes como en tu nueva casa, con una nueva familia”.

 
Con el tiempo y de a poco, fue escalando. De estudiante, pasó a instructor: “uno ve las falencias que tenía como estudiante y entiende por qué lo presionaban para entregar los platos a tiempo”. Los Los retos por alcanzar son varios, entregar refrigerios, almuerzos puntualmente, formar a los nuevos estudiantes, trabajar en equipo y orientar a personas con tantas problemáticas y realidades, pero asegura que a veces debería relajarse: “Yo soy un poco psicorígido con algunas cosas y creo que eso es algo que debo mejorar”.

 

 

 

María Oliva Cruz Forero

Estudiante de Recuperación del Patrimonio Construido

 

Antes de entrar a la Escuela Taller ayudaba a su hija y estando allí un día escucho una emisora y se enteró de la Escuela Taller de Boyacá, hasta ahora “desde que estoy acá he renacido con todas las experiencias que he tenido y me han dado muchas ganas de seguir, aunque sea me dan ganas de arreglarme y acá todos me animan y es que  esto le sirve a uno para no olvidar estos sitios históricos y para aprender por ejemplo las cantidades de mezclas que se puede hacer con la tierra. Me gustaría que sobre todo los jóvenes vengan porque además de todo uno aprende a ser persona”.

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Jacinto Rodríguez Forero

Instructor de Recuperación del Patrimonio Construido

Este reconstructor se caracteriza por su paciencia, lleva cuatro años vinculado con La Escuela Taller de Boyacá pero lleva 21 años trabajando y aprendiendo de los aciertos y los errores, hasta encontrar su gusto  y pasión por la restauración.  Actualmente se desempeña como coordinador de la restauración del Claustro Santa Clara y es instructor teórico-práctico del programa de Técnico en Recuperación del Patrimonio Construido. Está muy agradecido con la Escuela Taller: “lo que más me ha gustado es el poder colaborar en lo social a las personas, mejorando su calidad de vida y sobre todo porque ahora veo que la construcción se puede enseñar y disfruto haciéndolo. Agradezco a Dios y a la Virgen que siempre me han acompañado y ha puesto en mi camino a estas personas a las que les debo mucho”.

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Juan Gutiérrez

Estudiante de Carpintería Tradicional

Este joven siempre está muy bien equipado con su indumentaria necesaria para su labor como estudiante de carpintería: overol, guantes, tapabocas y tapaoídos;  primero marca los centros de una pieza de madera cuadrada, la fija cuidadosamente en el torno y al encender la máquina es el rey del torno, como le dice a Juan, así empieza su trabajo.  Juan tiene una condición diferente, él tiene un problema de autismo, según cuenta Sara Mejía psicóloga de la Escuela Taller de Boyacá, esta condición hace que tenga la capacidad de realizar tareas repetitivas con gran exactitud y detalle,  su condición solo limita  la habilidad para relacionarse con las personas “Hemos notado varios cambios en él, por ejemplo cuando algo no le salía bien se frustraba mucho, se acercaba a nosotros, lloraba y corría por todo el lugar para liberar esa energía, ahora ya ha entendido que a veces las cosas no salen bien, en estos momentos  está  en un proyecto por su propia iniciativa: elaborar una réplica de la Copa del Mundo con la técnica de talla en madera”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amparo Julieth Vargas

Estudiante de Carpintería Tradicional

Julieth, lija despacio, sabe que dependiendo de esta tarea,  quedará bien o mal su trabajo y así se benefician todos, incluso su hijo que viene en camino. Disfruta de estar en la Escuela Taller de Boyacá porque de esta manera ha podido invertir mejor su tiempo: “Yo no hacía nada en las tardes pero llegué acá y uno pone en práctica todo lo que ha visto en el colegio como matemáticas y además aprende cosas nuevas como el diseño. Y eso es lo que más agradezco, porque son oportunidades que pocos tienen y además tenemos la ventaja de que a uno le dan el subsidio, dotación hasta almuerzo y eso no se ve en todo lado, he visto que cambié la actitud, ahora soy una persona emprendedora. ”

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Juan Manuel Lozano Zuñiga

Estudiante de Turismo Cultural

“No me he rendido ante los procesos de mi vida y como he aceptado esos procesos, a pesar de mis problemas de motricidad he tratado de salir adelante” Soy licenciado en Ciencias Sociales. Tengo 30 años, soy hijo único, mi familia es mi mamá, mi abuelo que murió hace 3 años y yo. A pesar de mis problemas de motricidad y lenguaje, en el pasado se me presentaban diferentes problemas con los compañeros, siempre hubo ese bullying, porque se burlaban de mis condiciones. Cuando fui creciendo, fui logrando y demostrando un poco mis destrezas y no acomplejándome por lo que me decían mis compañeros. Mis habilidades son la parte comunicativa, me gusta escribir mucho, me gusta hacer relatos, hacer artículos y ensayos de diferentes temas, a pesar de esas dificultades, las he ido manejando, sin dejarme agobiar por mis profesores, siempre he tenido problemas con Inglés y educación estética, donde tocaba hacer muchas líneas. Estoy explotando mis habilidades comunicativas, interpretativas, argumentativas y propositivas, ya que el técnico es una manera que me permitió ir construyendo y ampliando mi conocimiento para especializarme y desarrollar mis habilidades, potencialidades y dar a conocer la importancia que tiene la cultura, eso fue lo que vi en el técnico Turismo Cultural. La Escuela Taller es un sitio, el cual permite hacer un proceso de gestión cultural y desarrollar diferentes actividades y poner a colación los diferentes oficios que son importantes y trascendentales para el desarrollo de nuestra humanidad, procesos sociales, culturales, económicos y políticos. Mis planes son muchos, uno seguir contribuyendo a los procesos culturales, encontrar un mecanismo de trabajo que permita desarrollar mis habilidades y que permita ayudar a los procesos culturales, así como seguir desarrollando mi proceso con emisora comunitaria, las diferentes acciones culturales que le aportan a nuestra ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amparo Bermúdez Orozco

Estudiante de Turismo Cultural

“Para mí, tengo una nueva vida desde que estoy en la Escuela Taller de Boyacá” Soy una persona nacida en Sevilla, Valle. Fui residente ya 38 años en Calí, pero ahora estoy viviendo en Tunja y afortunadamente, porque me siento bendecida de pertenecer a la Escuela Taller donde he aprendido mucho sobre turismo y patrimonio, además de conocer a grandes personas. A los 18 años me casé, tuve tres hijas, duro 9 años 8meses, me separé y viajé a la ciudad de Cali con mis hijas. Entre muchas luchas y contratiempos logre sacar adelante a mis hijas. Me volví a casar, forme otro hogar y tuve dos hijos varones. De ellos me siento muy orgulloso, pues prácticamente los levante sola. He venido superando muchas cosas a lo largo de mi vida, como en el año 1996 se daño la relación con mi esposo, fue muy traumático para mí. En el año 2000, se murió una de mis hijas en un accidente. Ella me dejo tres niños: uno de 28 meses, de 6 años y de 9 años. Entonces esa fue una de las etapas mas difíciles de mi vida, porque tener que hacer de papá y mamá, no solo de mis dos hijos adolescentes sino para mis nietos también”. Afortunadamente mi Dios me ha dado la vida para contar esta historia, que para mi es muy satisfactoria. Pues en el 2012, fui operada a corazón abierto, eso muy duro para mí, pensé que me iba a morir y mis nietos se iban a quedar solos. Supere eso gracias a Dios. En los ires y venires, a mi hijo lo trasladaron a Boyacá. Me propuso que si me quería venir con el y en este momento, para mi ha sido una de las mejores decisiones. Agradezco a Dios y a mis hijos. Llevó 12 meses en Tunja y en la Escuela 8 meses. Para mí ha sido una panacea la Escuela, ya que he superado muchas cosas, muchos traumas, muchas penas que traía. En este momento me siento una mujer renovada y feliz con la Escuela Taller y mis compañeros que son increíbles. Estoy aprendiendo mucho de Boyacá, me gusta el turismo, me gusta conocer la historia de esta región que fue la que me dio la oportunidad.